2. Café con Ludwig Van Beethoven (1770-1827)

 

    En torno a 1865 el musicólogo alemán Ludwig Nohl encontró en muy mal estado una partitura perdida de Beethoven, en la que se veía a duras penas lo que parecía ser una dedicatoria a una tal “Elisa”. Así lo transcribió y así se conoce esta sencilla bagatela que se hizo muy popular en los hogares burgueses por su sencillez y belleza. Pero parece que en realidad no ponía Elisa, sino Theresa.

Resulta que en 1810 Beethoven asistió al recital de una joven pianista que estaba deslumbrando a toda Viena por su extraordinario virtuosismo, hasta que llegó el momento de tocar una obra del propio Beethoven. La dificultad de la pieza hizo que la joven tropezara un par de veces y, aturdida, abandonó la sala entre lágrimas. Beethoven corrió tras ella para consolarla y le prometió que le escribiría una obra dedicada a ella. Al día siguiente apareció con esta obra (mucho más sencilla que su sonata) titulada “Para Theresa”.

Otros musicólogos sin embargo, insisten en que sí está dedicada “a la memoria de Elisa”, refiriéndose a su amiga Elisabeth Röckel. Desgraciadamente la original se ha perdido y sólo se conserva un borrador en el que Beethoven anotaba las ideas. Quizá nunca sabremos quien era la destinataria, como su carta a la "amada inmortal". Pero esa es otra historia que contaré otro día.

Espero que os guste mi interpretación.
 




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